Los mercados internacionales atraviesan una jornada de marcada cautela, donde Wall Street en vilo refleja la profunda incertidumbre que domina a los inversores globales. Las principales plazas bursátiles del hemisferio norte operan con variaciones mixtas este miércoles, mientras toda la atención se concentra en los próximos movimientos de la política monetaria norteamericana y en los cruciales balances corporativos del sector tecnológico.
Factores geopolíticos y cotizaciones
Por un lado, las bolsas mundiales se mueven sin una tendencia clara debido a la expectativa generada por la posible reapertura del estrecho de Ormuz. Irán anunció que había reanudado las conversaciones con Omán para gestionar el paso, respondiendo a la creciente presión económica del presidente estadounidense, Donald Trump, en el conflicto que ha sacudido los mercados petroleros y avivado las preocupaciones inflacionarias mundiales. Esta ligera flexibilización hizo que el crudo Brent cayera un 0,15% hasta los 87,13 dólares el barril, mientras que el estadounidense subió un 0,82% hasta los 82,3 dólares.
Este escenario de precios mixtos en la energía repercutió en los mercados de deuda. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a corto plazo retomaron las subas: los papeles a 2 años treparon un 0,62% y los de 5 años avanzaron un 0,83%, sensibles a las expectativas sobre los tipos de interés. En Nueva York, el índice S&P 500 cae un 0,03%, el tecnológico Nasdaq Composite retrocede un 0,14% y el industrial Dow Jones baja un 0,24%. En este contexto, Wall Street en vilo evidencia cómo el apetito por el riesgo se encuentra temporalmente suspendido.
El impacto en la economía global y el foco en Nvidia
La publicación de los resultados del segundo trimestre de Nvidia acapara la atención de los operadores, quienes buscan determinar si el enorme auge del gasto en inteligencia artificial es sostenible y capaz de generar beneficios que satisfagan a las expectativas. Las acciones del gigante tecnológico han ganado un 14% en el año, camino a registrar su menor ganancia anual en cuatro ejercicios.
A esto se suma la publicación de la inflación PCE en Estados Unidos, el indicador predilecto de la Reserva Federal. Aunque se mantuvo en línea con lo esperado, las lecturas interanuales del 3,7% para el PCE general y del 3,3% para el subyacente continúan siendo elevadas para los objetivos del organismo. Con un índice del dólar posicionado en las 98,95 unidades —y una proyección de descenso mensual del 1% para agosto—, los operadores operan con extrema prudencia. Por su parte, las plazas europeas y asiáticas operaron de forma dispar, con subas en el Euro Stoxx (0,30%), DAX alemán (0,19%) y el Nikkei japonés (0,61%), frente a descensos en el FTSE británico (-0,29%). En definitiva, Wall Street en vilo resume el pulso de una plaza financiera que aguarda definiciones clave para trazar su rumbo.



