Vaca Muerta financia el turismo al exterior y rompe una histórica sequía de divisas

Sep 1, 2026 | Economía

Durante décadas, la macroeconomía argentina sufrió un persistente dolor de cabeza cada temporada de vacaciones: los gastos en el exterior vaciaban las reservas del Banco Central, profundizando la escasez de divisas y obligando a los sucesivos gobiernos a implementar parches como cepos, recargos e impuestos. Hoy, este escenario experimenta un giro histórico gracias al empuje de Vaca Muerta, logrando que el superávit energético supere con holgura al tradicional rojo del turismo emisivo.

La transformación de la balanza energética y el fin de un círculo vicioso

Los datos oficiales recopilados por el economista Fernando Marull marcan una ruptura de tendencia sin precedentes en los últimos dieciséis años. La combinación de una mayor producción hidrocarburífera, la puesta en marcha de infraestructura clave como el Gasoducto Néstor Kirchner y la reducción drástica de importaciones de gas y combustibles a precio internacional catapultaron las ventas al mundo.

Según registros del INDEC, la balanza energética pasó de un déficit de 4.359 millones de dólares en 2022 a un resultado casi neutro en 2023, para luego dar un salto a un superávit récord de 7.815 millones de dólares en 2025 y proyectar cifras superiores a los 12.000 millones para el cierre de 2026. De este modo, la energía financia sobradamente las escapadas a destinos internacionales, un fenómeno que reabre el debate sobre el destino final de las divisas.

¿Ahorro genuino o consumo externo?

Del otro lado de la balanza, la cuenta «Viajes» mostró un recorrido sumamente volátil. El déficit turístico escaló hasta un récord de 7.221 millones de dólares en 2025 impulsado por el turismo emisivo. Sin embargo, en 2025 se produjo el gran cruce histórico: por primera vez, el superávit energético alcanzó para cubrir por completo el déficit turístico de ese año, una tendencia que se consolidó en 2026 con un excedente estimado de unos 3.000 millones de dólares a favor de Vaca Muerta.

Este escenario revive célebres reflexiones de analistas como Carlos Melconian, quien supo graficar la paradoja argentina advirtiendo que buena parte de las divisas energéticas terminaban financiando consumos recreativos en el exterior o migrando hacia los ahorros particulares antes de robustecer las reservas. Mientras el Banco Central acumula compras significativas y se avanza hacia la operación del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, economistas y sectores productivos mantienen abierta una profunda discusión: si el país logrará capitalizar este superávit histórico en inversión productiva real o si continuará diluyéndose en los destinos turísticos internacionales.

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