En medio de un clima político cada vez más polarizado y con miras a las elecciones presidenciales de 2024 en EE.UU., Donald Trump ha vuelto a cargar contra Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal. En una reciente entrevista, el exmandatario aseguró que, si regresa a la Casa Blanca, podría presionar para que Powell abandone su cargo si no se producen recortes de tasas de interés.
La declaración fue tajante: “Si le digo que se vaya, se va”, sentenció Trump. Esta afirmación volvió a encender las alarmas sobre la posible interferencia política en la política monetaria estadounidense, que históricamente ha estado protegida por la independencia del banco central.
¿Puede Trump destituir a Powell?
Técnicamente, no. El presidente de Estados Unidos no tiene autoridad directa para remover al presidente de la Fed sin causa justificada. Jerome Powell fue nombrado para un segundo mandato que expira en mayo de 2026. A menos que existan razones legales de peso —como mala conducta o negligencia grave—, la remoción no sería válida y podría generar un escándalo institucional.
Sin embargo, lo que sí puede hacer un presidente es presionar políticamente, desacreditar públicamente al titular de la Fed o no renovarle el mandato. Y en ese sentido, Trump ha demostrado estar dispuesto a ir más allá de las convenciones.
Tensión entre política monetaria e intereses electorales
Trump sostiene que la inflación ya no representa una amenaza significativa y que las actuales tasas de interés están frenando el crecimiento económico del país. En contraste, la Reserva Federal ha sido cautelosa en cuanto a recortar tasas, preocupada por un posible rebrote inflacionario y por mantener la credibilidad de su mandato de estabilidad de precios.
Este choque de visiones podría volverse aún más tenso si Trump gana las elecciones. Una Fed presionada políticamente podría alterar su toma de decisiones, lo que generaría mayor volatilidad en los mercados financieros.
Impacto potencial en los mercados
La independencia de la Reserva Federal es uno de los pilares de la confianza internacional en la economía de EE.UU. Las amenazas de intervención directa o destitución podrían desestabilizar esa percepción, afectar la cotización del dólar, generar incertidumbre en los mercados de bonos y condicionar las decisiones de inversión global.
Además, Trump ha insinuado la posibilidad de implementar nuevos aranceles a las importaciones, lo que podría avivar presiones inflacionarias, irónicamente en contradicción con su pedido de tasas más bajas.



