La última licitación de canje de deuda en pesos demostró la capacidad del Palacio de Hacienda para captar fondos en un contexto de marcada cautela financiera. Conducido por el ministro de Economía, Luis Caputo, el Tesoro logró un nuevo rollover del 103%, adjudicando este viernes 8,41 billones de pesos frente a vencimientos estimados en 8,13 billones, lo que se tradujo en un financiamiento neto cercano a los 281.000 millones de pesos.
El volumen total de ofertas rozó los 14,17 billones de pesos, de los cuales la administración económica aceptó aproximadamente el 59%, dejando fuera posturas por unos 5,8 billones. Este caudal de propuestas reflejó, según analistas del mercado, una liquidez relativamente holgada que permitió digerir la colocación sin desacomodar las curvas.
Estrategia oficial y preferencia por el corto plazo
Durante la operación, la demanda se volcó fuertemente hacia los instrumentos a tasa fija y los papeles atados a la evolución de la tasa de referencia. De acuerdo con los registros oficiales y las mediciones de plazas financieras, la mayor parte de la demanda se concentró en una LECAP con vencimiento en noviembre —específicamente el papel S13N6—, que absorbió el 48,5% del monto adjudicado. Por su parte, los instrumentos a tasa fija representaron el 48% del total, seguidos por los papeles TAMAR con una participación del 32%, reflejando que los inversores continúan priorizando la liquidez inmediata.
A pesar del éxito operativo, especialistas como Daniel Chodos, jefe de Research de Dhalmore Capital, advirtieron que la vida promedio de la deuda emitida se ubicó en apenas 4,4 meses, recortándose frente a los 4,7 meses de la compulsa previa y alejándose de los registros logrados a mediados de año, lo que evidencia la dificultad persistente para estirar los plazos de colocación.
Impacto en el mercado de cambios y análisis de los analistas
Analistas de la city destacaron que el resultado en esta colocación de canje de deuda en pesos resulta fundamental para calmar las tensiones cambiarias, en un escenario atravesado por señales de debilidad en la actividad económica y la continuidad del ancla cambiaria. Desde Adcap, el analista Valentín Gómez García subrayó que la estrategia apuntó a aprovechar el apetito por cobertura cambiaria para adjudicar bonos dólar linked, buscando disipar parte de la presión que usualmente se vuelca hacia el mercado de cambios paralelo o financiero.
Asimismo, desde el equipo de Research de Puente señalaron que la mejora en la liquidez propició una normalización de las tasas de corto plazo, y remarcaron que en varios instrumentos los precios de corte superaron los niveles del mercado secundario sin necesidad de convalidar sobresaltos.



