La economía internacional atraviesa un momento de extrema volatilidad donde el fantasma de la inflación global vuelve a inquietar a los inversores de todo el planeta. Los mercados operan bajo una intensa presión impulsada principalmente por el encarecimiento sostenido del petróleo —con el barril de Brent rozando los US$ 110 y acumulando una suba del 18% en el mes— y las persistentes dudas vinculadas al avance de la inteligencia artificial, cuyos riesgos ya son advertidos por los propios referentes de la industria. Esta combinación de factores energéticos y tecnológicos generó una marcada aversión al riesgo en las principales plazas bursátiles del mundo, trasladándose también a la renta fija norteamericana con tasas de interés en niveles históricamente elevados.
Un escenario externo convulsionado
Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, sumadas a los bloqueos de los hutíes en el estrecho de Bab el-Mandeb y los ataques a oleoductos, provocaron temores sobre una caída drástica en la oferta de crudo y sus derivados, como el gas, los fertilizantes y el aluminio. Como contrapartida, el dólar se fortaleció a nivel global mientras los operadores buscan refugio en activos líquidos. La Reserva Federal se encuentra en el centro de las expectativas de los mercados, evaluando los próximos pasos en su política monetaria en un contexto donde las tasas largas de EE.UU. a 10 años treparon al 5% anual, los registros más altos de los últimos veinte años.
La dinámica cambiaria y financiera en la plaza local
Mientras tanto, el mercado doméstico muestra una relativa calma frente al temporal externo, sostenido por la liquidación de divisas del BCRA, una marcada preferencia por el carry trade y un incremento en el stock de depósitos a plazo fijo en pesos, que pasaron de $97,4 B a $101,8 B. Los inversores operan con cautela mientras monitorean las cotizaciones de referencia. En la plaza cambiaria local, el dólar oficial cotiza a $1,530.55, mientras que el dólar blue se ubica en $1,555.00. Por su parte, el dólar MEP opera a $1,533.55 y el contado con liquidación se negocia en $1,601.22, reflejando una brecha contenida y un escenario donde el fantasma de la inflación global sigue siendo el principal riesgo a vigilar a pesar de que el riesgo país se mantiene en 490 puntos básicos.



