El equipo económico al mando de Luis Caputo se encuentra ultimando los detalles de una serie de medidas estructurales destinadas a impulsar los créditos hipotecarios y reactivar el mercado inmobiliario en el país. El principal desafío que enfrenta el sistema financiero local radica en un descalce histórico: mientras que los bancos otorgan préstamos a plazos muy prolongados de 20 o 30 años, su fondeo diario depende mayormente de depósitos a corto plazo de apenas 30 días, lo que dificulta la expansión sostenida del mercado de la vivienda ante la falta de instrumentos de ahorro a largo plazo en un mercado de capitales prácticamente inexistente.
La estrategia con el FGS mediante licitaciones
Para solucionar esta limitación estructural sin comprometer los recursos previsionales en la compra directa de carteras privadas —una opción inicial que el ministro descartó por considerar que no es el trabajo del organismo—, el Palacio de Hacienda instrumentará un mecanismo mediante el cual el Fondo de Garantía de Sustentabilidad licitará plazos fijos de largo aliento entre las entidades bancarias. El sistema funcionará a través de licitaciones competitivas donde las instituciones ofrecerán la rentabilidad dispuesta a pagar, por ejemplo, indexada a UVA con un porcentaje adicional según el plazo elegido de dos, tres o cinco años o más. De esta forma, se busca inyectar estabilidad financiera para que los bancos puedan fondearse adecuadamente.
Financiamiento para desarrolladores y contexto político
Paralelamente, las autoridades dispusieron una flexibilización en la normativa para la utilización de depósitos en moneda extranjera, permitiendo que los bancos destinen hasta el 15% de estos fondos a financiar a empresas del sector de la construcción que no necesariamente generan divisas. Esta medida responde a los reclamos de los desarrolladores inmobiliarios, quienes sostienen que con acceso a créditos en dólares y un porcentaje de capital propio podrían avanzar significativamente en las obras. Esta articulación entre la oferta de dinero para la construcción y el acceso final a los créditos hipotecarios pretende dinamizar toda la cadena de valor de la industria en un momento donde la reactivación de la microeconomía y la llegada de la recuperación a los hogares resultan una prioridad absoluta para la administración central.



